El Turismo Carretera está a punto de dar uno de los pasos tecnológicos más importantes de los últimos años. La ACTC homologó la utilización opcional de la dirección asistida eléctrica en los autos de Nueva Generación, una modificación que busca mejorar la conducción, reducir el desgaste físico de los pilotos y adaptarse a las nuevas exigencias aerodinámicas de la categoría.
La discusión sobre su implementación comenzó hace varios meses, impulsada principalmente por las características de los nuevos vehículos. Los modelos de Nueva Generación generan una carga aerodinámica considerablemente mayor que los anteriores, especialmente sobre el tren delantero. Esto provoca que la dirección sea mucho más pesada, una situación que afecta principalmente a pilotos de menor contextura física, quienes deben realizar un esfuerzo muy superior para girar el volante en curvas rápidas y durante carreras de larga duración.
¿Cómo funciona la dirección asistida?
El sistema aprobado por la ACTC es una dirección asistida eléctrica, similar a la utilizada en otras categorías del automovilismo nacional. Su funcionamiento es relativamente sencillo: un motor eléctrico se instala entre la columna de dirección y la cremallera, asistiendo el movimiento del volante y reduciendo notablemente la fuerza que debe ejercer el piloto para conducir el auto. Según explicó Emiliano Spataro, uno de los impulsores del proyecto, la instalación es simple y puede realizarse en apenas un par de días.
Menos esfuerzo físico, más espectáculo
Uno de los principales argumentos a favor de la incorporación de este sistema es la disminución del desgaste físico. En carreras que pueden superar la hora y media de duración, los pilotos llegan a soportar enormes cargas en brazos y hombros, especialmente debido a la combinación del peso del tren delantero, los neumáticos de gran ancho y la carga aerodinámica que generan los autos actuales.
Spataro aseguró que muchos pilotos deben administrar sus fuerzas durante las competencias, resignando incluso posibilidades de ataque para poder llegar con resto físico al final de la carrera. Con la dirección asistida, ese problema se reduciría considerablemente y permitiría que los corredores se concentren exclusivamente en manejar y buscar sobrepasos.
¿Empareja la categoría?
Para muchos protagonistas, la respuesta es sí.
Spataro considera que la incorporación de la dirección asistida ayudará a igualar las condiciones entre pilotos de diferentes características físicas.
«Más de la mitad tienen problemas para manejar el auto», sostuvo el piloto, quien además explicó que quienes pesan menos de 80 kilos suelen verse perjudicados frente a competidores con mayor fuerza física. Según su visión, el nuevo sistema hará que el talento al volante tenga un peso aún mayor que la capacidad física.
No obstante, también aclaró que la dirección asistida implica una pequeña pérdida de sensibilidad respecto de la dirección convencional, por lo que algunos pilotos podrían optar por seguir utilizando el sistema tradicional para conservar un mayor «feeling» con el comportamiento del auto.
El desafío técnico para los equipos
Más allá de los beneficios, la incorporación del nuevo elemento también genera interrogantes. Uno de ellos tiene que ver con el peso adicional que suma el sistema, estimado entre 16 y 18 kilogramos.
El ingeniero Guillermo Cruzzetti, de Canning Motorsports, advirtió que este incremento puede afectar especialmente a los autos que ya cargan kilos extra por reglamento debido a victorias obtenidas durante la temporada. En esos casos, la combinación de ambos factores podría representar una desventaja competitiva si la ACTC no revisa el peso mínimo permitido para los vehículos.
Los equipos también deberán encontrar la calibración ideal del sistema, adaptando la asistencia a las preferencias de cada piloto para lograr el equilibrio entre suavidad, precisión y sensibilidad.
Un cambio que marca una nueva etapa
La llegada de la dirección asistida representa mucho más que una mejora en el confort de manejo. Se trata de una evolución tecnológica que acompaña el desarrollo de los autos de Nueva Generación y busca que el rendimiento dependa cada vez más de la capacidad conductiva y menos de las limitaciones físicas.
Como ocurrió en otras categorías del automovilismo mundial, el Turismo Carretera vuelve a adaptarse a los cambios tecnológicos sin perder su esencia. Ahora será el turno de los equipos y los pilotos de demostrar si esta innovación logra el objetivo para el que fue concebida: mejorar la seguridad, aumentar el espectáculo y mantener al TC como una de las categorías más competitivas del automovilismo argentino.







