La crisis de Newell’s Old Boys parece no tener fondo. En las últimas horas, nuevas imágenes y publicaciones en redes sociales volvieron a reflejar el clima explosivo que atraviesa el club rosarino, marcado por los malos resultados deportivos, conflictos institucionales y una creciente tensión con los hinchas.
Uno de los videos difundidos por TyC Sports mostró el fuerte malestar de los simpatizantes leprosos tras otro episodio negativo relacionado con el equipo, mientras que desde cuentas partidarias vinculadas al mundo rojinegro también se multiplicaron los mensajes de bronca y preocupación por el presente del club.
La situación deportiva viene golpeando fuerte desde hace meses. Newell’s quedó eliminado tempranamente de la Copa Argentina frente a Acassuso, realizó una campaña muy irregular en el Apertura 2026 y pasó buena parte del torneo peleando en los puestos bajos de la tabla anual. A eso se suman cambios constantes en el área futbolística, renuncias dirigenciales y un clima interno cada vez más desgastado.

En Rosario, la preocupación ya dejó de ser solamente futbolística. Durante este año hubo amenazas al plantel, ataques en el predio de entrenamiento y episodios de violencia que encendieron todas las alarmas alrededor de la institución. Incluso, tras una derrota ante Banfield, se registró el lanzamiento de una bomba molotov en el complejo Bella Vista junto a un mensaje intimidatorio contra los jugadores.
El contexto se vuelve todavía más doloroso por lo que representa Newell’s para la provincia de Santa Fe y para el fútbol argentino. La Lepra es uno de los clubes históricos del interior del país, semillero de enormes futbolistas y cuna de figuras mundiales como Lionel Messi, Gabriel Batistuta y Maximiliano Rodríguez. También fue protagonista de equipos históricos que marcaron época en el fútbol argentino y sudamericano.

Por eso, el presente golpea todavía más fuerte. Porque Newell’s parece haber perdido algo más importante que los partidos: perdió estabilidad, identidad futbolística y tranquilidad institucional. En cada derrota crece el enojo, pero también aparece la tristeza de ver a un club enorme atrapado en un círculo de crisis permanente.
La sensación en Rosario es que el problema ya no pasa solamente por un entrenador o por un mercado de pases. El club necesita reconstruirse desde mucho más profundo. Recuperar orden, confianza y un proyecto serio que vuelva a conectar a Newell’s con la historia que supo construir durante décadas.












