River atraviesa uno de los procesos de reestructuración más profundos de los últimos años y su presidente, Stéfano Di Carlo, dejó en claro que no habrá lugar para medias tintas. Luego de anunciar que alrededor de 15 jugadores dejarán el club en este mercado de pases, el máximo dirigente millonario lanzó una fuerte advertencia para aquellos futbolistas que no acepten negociar su salida.
Durante una reunión de Comisión Directiva, Di Carlo fue contundente al explicar cuál será la postura de la institución con los jugadores que no formen parte de los planes deportivos para el segundo semestre. El presidente aseguró que River avanzará con una renovación profunda del plantel y que quienes no acepten una transferencia, cesión o rescisión de contrato podrían ser apartados del grupo principal.
«El que no quiera salir entrenará de manera aislada», fue el mensaje que marcó el tono de una política mucho más agresiva que la aplicada en años anteriores. La dirigencia considera que el actual plantel es demasiado numeroso y busca reducirlo considerablemente para conformar un grupo más competitivo y sustentable desde lo económico.
La decisión llega después de una temporada que dejó un sabor amargo en Núñez. Más allá de haber competido en distintos frentes, River volvió a quedarse sin títulos y la dirigencia entiende que es momento de tomar decisiones fuertes para intentar recuperar el protagonismo perdido. En ese contexto, ya se trabaja tanto en la salida de varios futbolistas como en la llegada de refuerzos de jerarquía para el nuevo proyecto deportivo.
Según explicó Di Carlo, el objetivo es conformar un plantel más corto, con jugadores de élite y salarios acordes al rendimiento dentro del campo de juego. Incluso reconoció que el club está dispuesto a asumir pérdidas económicas en algunos casos con tal de acelerar la renovación del equipo.
Las declaraciones del presidente no pasaron desapercibidas y generaron repercusión en todo el fútbol argentino. Mientras algunos valoran la decisión de realizar una limpieza profunda, otros cuestionan la dureza del mensaje hacia futbolistas que aún mantienen contrato vigente con la institución. Lo cierto es que en River se terminó la paciencia y la revolución ya está en marcha.








