Boca Juniors vivió una noche caliente en La Bombonera. El 1-1 ante Cruzeiro por la quinta fecha del Grupo D de la Copa Libertadores dejó un sabor amargo por las decisiones arbitrales, pero también por una clasificación a octavos que ahora quedó completamente abierta.
El equipo dirigido por Claudio Úbeda había comenzado la noche de la mejor manera. A los 15 minutos, una gran asistencia de Leandro Paredes encontró a Miguel Merentiel, que definió con categoría para poner el 1-0 y desatar la ilusión de los hinchas xeneizes. Boca controlaba el partido y parecía encaminado a una victoria clave.
Sin embargo, en el complemento todo cambió. Cruzeiro aprovechó una desatención defensiva y llegó al empate gracias a Fagner. A partir de allí, el encuentro se transformó en un hervidero de polémicas que encendieron la furia del público y de los jugadores de Boca.
El enojo de Boca con el arbitraje
La gran controversia de la noche llegó cuando el VAR anuló un segundo gol de Merentiel por una supuesta mano previa de Delgado en la jugada. Minutos más tarde, ya sobre el cierre, Boca reclamó un penal por una mano dentro del área que el árbitro Jesús Valenzuela decidió no sancionar incluso tras revisar la acción.
El clima explotó en La Bombonera y desde el plantel xeneize apuntaron directamente contra la actuación arbitral. Incluso, según distintos medios, varios futbolistas manifestaron sentirse perjudicados por los fallos durante toda la fase de grupos.
La bronca tiene contexto: Boca ya venía de cuestionar el arbitraje en la derrota ante Cruzeiro en Brasil, donde Adam Bareiro había sido expulsado en una acción muy discutida.
Cómo quedó Boca en el Grupo D

La preocupación crece porque Universidad Católica todavía debía disputar su encuentro ante Barcelona SC, por lo que Boca corría el riesgo de caer al tercer puesto incluso antes de la última jornada.
Qué necesita Boca para clasificar
El panorama para el Xeneize es claro: deberá ganar sí o sí en la última fecha frente a Universidad Católica en La Bombonera para asegurarse el boleto a octavos de final sin depender de otros resultados.
Si empata o pierde, la clasificación quedará sujeta a la diferencia de gol y a otros resultados del grupo, con el riesgo concreto de terminar eliminado y pasar a disputar el repechaje de la Copa Sudamericana.
La última jornada será un verdadero mano a mano decisivo. Boca tendrá el apoyo de su gente, pero también la presión de no fallar en una Copa Libertadores donde pasó de tener el grupo controlado a jugarse todo en 90 minutos.








