El inicio del Torneo Clausura dejó una imagen impensada para los dos clubes más grandes del país. River Plate y Boca Juniors atraviesan uno de los momentos futbolísticos más delicados de los últimos años, con rendimientos que generan preocupación, resultados adversos y un creciente malestar entre sus hinchas.
El golpe más reciente lo sufrió River, que cayó 1-0 como local frente a Barracas Central en el estadio Monumental. El equipo de Eduardo Coudet volvió a mostrar serios problemas de funcionamiento, careció de ideas en ataque y prácticamente no generó situaciones claras de gol. La derrota se produjo apenas una después de la eliminación en la Copa Argentina, profundizando una crisis que parece no encontrar salida.
Ni siquiera los debuts de los refuerzos Nicolás Otamendi y Ángel Correa lograron cambiar la imagen del Millonario. Tras el encuentro, el propio Coudet aseguró que el camino es seguir trabajando y recuperar la confianza del plantel, aunque reconoció que el equipo está lejos del nivel esperado. Mientras tanto, el Monumental despidió a los jugadores con una fuerte silbatina, reflejando el descontento de los simpatizantes.
Del otro lado, Boca tampoco encuentra respuestas. El conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena protagonizó una dura derrota al caer 3-0 frente a Deportivo Riestra, en una actuación muy por debajo de las expectativas. El Xeneize fue ampliamente superado desde el inicio del encuentro y nunca logró reaccionar.
Finalizado el partido, Arruabarrena fue muy autocrítico y dejó una frase que resume el momento que atraviesa su equipo: «No tuvimos ganas de ir a buscar el gol». El entrenador reconoció que Boca mostró una preocupante falta de actitud y aseguró que el plantel deberá realizar una profunda autocrítica para revertir la situación.
Si bien ambos equipos realizaron importantes inversiones durante el mercado de pases y sumaron futbolistas de jerarquía, los resultados todavía no aparecen. River acumula dos derrotas consecutivas entre Copa Argentina y el Clausura, mientras que Boca alterna actuaciones muy flojas con algunos buenos pasajes, sin lograr la regularidad que exige su historia.
Con apenas una fecha disputada, todavía hay margen para reaccionar. Sin embargo, la presión aumenta partido tras partido y tanto Coudet como Arruabarrena saben que necesitan respuestas inmediatas. En clubes como River y Boca, donde la obligación es competir por todos los títulos, el presente futbolístico está muy lejos de las expectativas y las alarmas ya comenzaron a encenderse.








